Por Roberto Silva Bijit
Fundador Diario “El Observador”
Quedan dos semanas para que todos vayamos a votar el domingo 17. Dos semanas para terminar con un proceso de cuatro años para alcanzar una nueva Constitución que pareciera que nadie pidió. Hay un aburrimiento con el tema y muchos contrasentidos. El gobierno y todos los partidos que lo apoyan votarán en contra, es decir, a favor de la Constitución de Pinochet. La oposición ha dicho que votará a favor del nuevo texto escrito en democracia.
Puede que no se entienda bien, pero la verdad es que todo está más claro de lo que parece. Sobre las encuestas es difícil pensar que tendrán un pronóstico acertado, porque las matan dos cosas: la gran cantidad de indecisos (más de la mitad de los encuestados) y el voto obligatorio, que volverá a poner en acción a 15 millones de chilenos, que ahora se harán presentes con su voto, con su prudencia y su término medio que ya le han significado dos contundentes derrotas al gobierno.
Cada vez que se hace un plebiscito, aquí o en la quebrada del ají, los electores juzgan la realidad, lo que está pasando, lo que están viviendo, es decir, miden la acción del gobierno y lo evalúan por los verdaderos problemas de la gente. Y ahí se acaban las esperanzas para que el “En Contra” pueda ganar, porque según la encuesta oficial del Instituto de Estadísticas y la Subsecretaría de Prevención del Delito, el 90,6% de los chilenos percibe un aumento de la delincuencia, que según las cifras es la más alta en los últimos diez años.
Si al gobierno lo juzgan por la delincuencia, por los narcos, por los extranjeros y sus nuevos delitos, por sus incapacidades para actuar con energía y decisión frente a un cáncer que está matando a Chile, no tendrá salvación y tendrían que comerse una tercera derrota, que anunciaría un derrumbe en las elecciones de alcaldes y concejales de octubre del 2024. Y por supuesto, en las presidenciales del 2025.
El tema de fondo es que los que hoy están en el gobierno han aceptado la violencia o se han hecho los lesos. Ahora mismo, le están buscando la quinta pata al gato para evitar que se legisle sobre penas de cárcel para delincuentes de 16 años, tratando de defenderlos cuando en todos los casos que vemos en las noticias en temas de delitos, aparecen muchachos de 16 años e incluso menores, que ahora disparan y atacan amparados en una legislación obsoleta e inútil.
No se puede exigir ahora lo que uno antes no cumplió. Los indultos presidenciales y la pensión a los indultados son un insulto al entendimiento democrático. En el ineficiente gobierno anterior de Piñera, en el Congreso se presentaron iniciativas legales como la Ley Naín Retamal, ley de robo de madera, ley de encapuchados, ley de infraestructura crítica, ley de control de armas, estados de excepción y muchas otras sobre seguridad que fueron rechazadas por la actual coalición de gobierno.
No hay que ser brujo para darse cuenta que el principal problema actual de toda la población es el miedo a ser atacada por delincuentes. Basta con ver las calles apagadas después de las seis de la tarde, con escuchar testimonios desgarradores de familias violentadas en sus propias casas, de comerciantes asediados por ladrones, de víctimas de portonazos a plena luz del día, sin que ni la policía ni la justicia les puedan poner freno.
Y todo eso sin contar las listas de espera, los gravísimos problemas en educación, la generación de un ambiente de polarización, la crisis económica que avanza y se proyecta, los despidos porque las empresas no pueden más, la falta de Estado en tantas partes de nuestra sociedad.
Todo este desorden se expresará en la votación del domingo 17 de diciembre, en la que la casi totalidad de los votantes no habrá leído la nueva propuesta de Constitución, pero sí tienen muy claros sus problemas de seguridad, su angustia de salir en la noche o su miedo a que asalten sus casas.
La seguridad volverá a ser la que obtenga más votos en el plebiscito, digan lo que digan las encuestas, sin olvidar que hay una que hizo gritar al Presidente Boric, una que decía que el 53% de los chilenos cree que este país es el más inseguro de América Latina.
Los hechos y las acciones que ya han ocurrido no se pueden devolver. En la vida no se puede rebobinar. Lo que pasó, pasó. Y eso que pasó, será lo que la gente le cobrará al gobierno, esa cuenta pendiente en seguridad.
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