EL Observador

16:57 hrs. Martes 28 de mayo de 2013 Pedro García Elizalde

Una alianza estratégica poderosa

Pedro García Elizalde / Investigador Asociado Creas

Pronto culminará el Programa de Difusión y Transferencia Tecnológica (PDT) ejecutado conjuntamente por la Facultad de Agronomía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y productores de hortalizas de hoja de nuestra región. Iniciativa que contó con recursos de Corfo Innova regional.

El PDT pretende incorporar en forma efectiva el manejo integrado de plagas y enfermedades en productores de hortalizas de hoja de nuestra región y mejorar el uso y manejo de productos químicos de control, tanto para reducir los daños provocados, como los residuos nocivos en las producciones.

Este tipo de manejo no pretende eliminar el uso de agroquímicos, sino racionalizar su empleo y aprender cómo usarlo para producir con la naturaleza en lugar de contra la naturaleza.
Esta necesidad se avala por estudios que han detectado excesos de hasta 300% en residuos de agroquímicos.

Aunque el programa aún no ha terminado, se pueden adelantar algunas reflexiones.

A pesar de que la brecha es grande entre lo que se considera adecuado en el nivel académico y la práctica cultural corriente del productor de hortalizas de hoja, no resulta difícil introducir nuevos conocimientos cuando éstos están íntimamente ligados a la práctica diaria y son traducibles en disminución de empleo de insumos químicos y, por ende, en aumentos de rentabilidad por menores costos directos.

El acervo cultural ancestral de los productores facilitó esta transferencia. Se realizaron talleres, charlas técnicas, laboratorios, días de campo y atención personalizada en cada predio, lográndose instalar competencias laborales nuevas y permanentes. La presión química que a veces se observa, es totalmente exógena a sus tradiciones y prácticas ancestrales.

Los productores tuvieron acceso a los laboratorios universitarios y la oportunidad de estudiar plagas y enfermedades con una mirada renovada y esclarecedora de fenómenos que siempre se había tenido ante los ojos, pero que pasaban por alto porque nadie los había señalado. Pero lo que más impresionó fue lo asequible que estábamos físicamente y lo lejos que nos encontrábamos en las visiones del proceso productivo respecto del control de plagas y enfermedades.

Evidentemente el alcance de este programa, es limitado; pero es un buen inicio.

Quiero terminar esta reflexión declarando que a nuestro juicio este instrumento de fomento es muy útil a nivel de campo. Se logra una alianza estratégica poderosa entre productores, académicos y entidades estatales de apoyo y, por ello, no es aventurado pensar que el efecto demostración puede alcanzar un universo mayor. Este efecto se reforzará con un documento final a realizarse con el aporte del Centro Regional de Estudios en Alimentos y Salud, patrocinador de esta iniciativa.



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