EL Observador

10:26 hrs. Martes 27 de septiembre de 2011 Anita Solari

El oro del siglo XXI

Anita Solari / Licenciada en Filosofía PUCV

Regresando de un viaje por un país vecino, me tocó la fortuna de sentarme al lado de la ventana del avión. Por el lado argentino se veían grandes extensiones de praderas y campos verdes. Al acercarnos a la cordillera, aproveché de grabar las montañas que vestidas de novia aparecían majestuosas y de una hermosura sin igual, pero me llamó la atención que no tenían la cantidad de nieve que en ocasiones anteriores en esta misma fecha, había podido observar.

Al acercarnos a Santiago, el contraste entre un país y otro era impresionante, cerros secos, tierras yescas, algunos embalses que rogaban por romper este desolado desierto de colores ocres. Me transporté al interior de la Quinta Región, y pensé en la cantidad de agricultores preocupados por este bien que se hace cada vez más escaso, y que será en un futuro próximo una situación dramática sin solución, de no cambiar malos hábitos, ni usar tecnología que ayude a un uso más eficiente.

Según estudios realizados últimamente, la cantidad de consumo por persona alcanza a 200 litros por día aproximadamente, suma que se duplica en casas con jardines o en hogares numerosos, donde las duchas, los lavados en lavadora y las descargas de inodoros son usados por muchas personas. Imaginarnos lo que es mantener cultivos y árboles en plena producción con déficit de lluvias o sobreexplotación de las napas, nos da como resultado una preocupación que debe transformarse en ocupación y toma de conciencia en todos los sectores de nuestra población.

Las napas no se pueden rellenar como quisiéramos, la lluvia no se puede provocar, pero sí se puede educar, informar, y por lo tanto prevenir para que la escasez de agua, realidad presente, sea conocida y manejada de una forma más prudente y considerada. Este no es el primer artículo que escribo acerca del déficit del agua y los criterios a seguir para sobrellevar esta situación, como muchos otros lo han hecho, en la esperanza que quienes lean tomen una real conciencia y sean portadores de ésta para formar una gran cadena que va en beneficio de todos sin distinguir credos, preferencias políticas, ni razas. El agua es un bien fundamental para la existencia. Años atrás cuando las empresas sanitarias eran estatales, no se pagaba el precio que se paga actualmente, los precios han subido y seguirán haciéndolo dependiendo del lugar geográfico, el caudal y las sequías.

Al llegar a casa, lo único que deseaba era tomar un vaso de agua fresca y comer una ensalada. Cuidemos el agua, valdrá más que el oro.



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