EL Observador

14:02 hrs. Viernes 16 de noviembre de 2012 Katherine Escalona Mancilla

El tiempo sin tiempo para participar

Debe ser la fecha, lo cercanos que estamos a Navidad y el poco respiro que hay en el tiempo, lo que muchas veces provoca la poca participación en actividades sociales, en un mundo acelerado que termina con una celebración para comenzar otra.

Pasó el Día de Todos los Santos y el de los Difuntos, con cuatro días de cansancio para muchos y al retorno, llegó la crisis navideña al ver cientos de regalos en las vitrinas recordandonos que ya ha pasado un año. Entonces, casi inconscientemente viene el análisis de qué se hizo durante ese tiempo, reflexión que muchas veces es rápida, al igual que todo lo que pasa por nuestras vidas.

"Acelerada" ya se convirtió en un adjetivo, pues no hay tiempo para tomar conciencia de la respiración o para mirar una hoja que flota con el viento, por eso; en medio del camino es bueno respirar, pensar y pausar para que el tiempo no nos gane la vida, ni el sistema nos acelere antes que pasen las cosas.

Aunque queda más de un mes para Navidad diversos dirigentes sociales en Quintero, Concón y Puchuncaví hacen un llamado a la gente a participar en las diferentes organizaciones sociales, pero muchos se excusan aduciendo falta de tiempo para no ayudar debido la fecha de cierre de año que se está viviendo.

El objetivo de hablar de esto, del tiempo sin tiempo, del "no tengo tiempo", del "quiero tiempo" es porque en estas últimas semanas he visto cómo muchas organizaciones sociales bajan los brazos por poca participación, la que se justifica muchas veces porque la gente "no tiene tiempo", que es peor que el "no quiero" que es más justificado y preciso, puesto que no da para pensar más allá.

¿Qué pasaría si las organizaciones sociales comunales fueran perdiendo participación hasta quedar sin movimiento? Muchos vecinos o comunidades perderían beneficios, voz y tiempo.

Las decisiones de cambio en una comunidad o en cualquier parte las toman las personas y si estas están unidas en un fin común para mejorar su calidad de vida, el objetivo se hace cada vez menos complejo, porque se van abriendo puertas y concretando proyectos para desarrollar su sector, por ende se crece y ello se nota en el tiempo.

Es por eso que debemos sacar el pie del acelerador un momento y vivir la vida más tranquilamente, disfrutando cada momento que tenemos, mirando algunas veces para al lado y dándonos cuenta que también hay gente que necesita ayuda, no todo en la vida es plata, a veces una sonrisa enriquece más el alma porque hay valores que son impagables y eso me lo ha enseñado la vida con sus encrucijadas y acertijos acerca de la felicidad.



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