EL Observador

13:07 hrs. Viernes 11 de mayo de 2012 Georgo Peftouloglou Gattás

Nuevos procedimientos judiciales en el ámbito civil patrimonial

Georgo Peftouloglou Gattás / Abogado Fontaine

La Reforma Procesal Civil que se nos avecina, cuyo proyecto de ley fue enviado recientemente por el Presidente de la República al Congreso Nacional, viene a completar en gran medida las reformas precedentes a los distintos procedimientos, de forma que el Ordenamiento Jurídico Nacional dispondrá de una estructura procesal judicial bastante acabada, restando los cambios sustanciales que en este orden se requieren en los ámbitos tributario y contencioso-administrativo.

Cabe destacar en este Proyecto la aplicación de principios que ya han dado origen a las reformas procesales anteriores, entre ellos, los Principios de Oralidad, Publicidad, Inmediación, Continuidad y Concentración.

La Oralidad y la Inmediación judicial han probado ser las premisas más efectivas para una adecuada administración de justicia. La función y potestad que se le entrega al juez en este sentido, constituyen la manera pragmática de desformalizar y no eternizar los juicios, tal como ocurre hoy con los procedimientos legales ritualistas que nos rigen en el ámbito civil patrimonial.

El hecho que el juzgador pueda imponerse en audiencias orales de las fundamentos y pretensiones de las partes, como de las pruebas que se ofrezcan y rindan por los litigantes, permiten al Tribunal tener una intervención perceptiva esencial para la decisión del conflicto. Así por ejemplo, es evidente que un juez aprecia de mejor forma la declaración de un testigo que depone directamente ante él, al contrario de lo que ocurre hoy, en que debe imponerse de las declaraciones testimoniales mediante la lectura del acta en que se deja constancia de ellas.

Así, el proyecto concede al juez la potestad de apreciar la prueba rendida en juicio aplicando las denominadas Reglas de la Sana Crítica, esto es, los principios de la lógica, máximas de la experiencia y conocimientos científicamente probados para convencerse de la verdad de un hecho. Se sustituye así, la valoración previa e impositiva de la ley respecto a cada medio probatorio, por la apreciación más libre del juez sobre la prueba, exigiendo a éste la aplicación de prudencia y equidad en el ejercicio de esta función.

En fin, el juez debe dar celeridad a los procedimientos, evitando dilaciones innecesarias, con el fin de propender a que la disputa se zanje en forma justa, pero también oportuna, carácter del cual carecen la mayor parte de nuestros procedimientos judiciales civiles actuales.

La Reforma Procesal Civil modernizará la solución de conflictos judiciales en el área civil patrimonial y comercial, lo que repercutirá en los negocios y la economía en general, labor en la cual el juez tendrá un rol fundamental para la adecuada aplicación de la nueva normativa. La experiencia ha sido satisfactoria a propósito de las reformas laboral, penal y de familia. Es de esperar que se prosiga en la misma senda.



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