EL Observador

12:07 hrs. Martes 06 de marzo de 2012 Esteban García Nadal

Mejoras a la Ley de Quiebras, más emprendimiento

Esteban García Nadal / Socio de García Magliona

El último ranking de competitividad "Doing Business" del Banco Mundial, ubicó a Chile en el número 110 en el ítem "Cerrar una empresa", cifra muy dispar con sus pares de la Ocde, donde el proceso demora 1,7 años, mientras que en el país tarda un promedio de 4,5 años.

Para mejorar estas cifras, el Ministerio de Economía ha trabajado en dos proyectos destinados a mejorar la actual Ley de Quiebras. El objetivo, como lo ha señalado la Superintendente de Quiebras, es lograr que los procesos concursales sean eficientes y ajustados a la realidad chilena.

El primero, "Ley de Quiebra Express o de Segunda Oportunidad", destinado a pequeñas empresas de hasta dos años de actividad y en las que el emprendedor desee cerrar su sociedad. El segundo, y más importante, es la "Ley de Reorganización y Liquidación de Empresas y Personas", que busca simplificar el proceso de quiebra en empresas de gran tamaño o trayectoria, acortando plazos y limitando las instancias judiciales.

El énfasis de la nueva normativa estará en el fortalecimiento y modernización de los convenios, lo que permitirá sostener a empresas que aún son viables. En el caso de las que no sean viables, el foco estará en la liquidación rápida de sus bienes para permitir una pronta y mejor recuperación del crédito por parte de acreedores.

No obstante lo positivo de estas iniciativas, hay que advertir ciertos riesgos, considerando el incierto panorama internacional, lo que podría aumentar el número de empresas locales que podrían caer en insolvencia.

En este contexto, el proyecto, además de ayudar a evitar la quiebra de las empresas, debe considerar la protección de los acreedores. Junto con esto, debe mejorar y precisar la procedencia de las acciones revocatorias concursales, de manera que se puedan revocar todos los actos que el deudor haya ejecutado en evidente perjuicio de sus acreedores.
Asimismo, debe contemplar un sistema simple y rápido que permita perseguir penalmente aquellos casos en que el deudor haya ejecutado actos con la clara intención de defraudar a sus acreedores.

Finalmente, hay que tener extremo cuidado con volver a un sistema estatista de control de quiebras y convenios por parte del Estado, ya que nuestro país hace mucho tiempo que optó por un sistema privado.

Ciertamente, todas las medidas destinadas a fomentar el emprendimiento y fortalecer la actividad económica serán siempre bienvenidas, pero no se pueden hacer perjudicando a los trabajadores, proveedores y al sistema financiero, ya que podría generar desconfianzas y restricciones al otorgamiento de créditos, perjudicando, en definitiva, al propio emprendedor.



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