EL Observador

11:33 hrs. Viernes 24 de febrero de 2012 Iván Guajardo

Cómo elegir un buen preuniversitario

Iván Guajardo / Director Cpech Quillota

Ad portas de un nuevo año escolar y académico, con más de 200 mil jóvenes que pese a haber dado la PSU no lograron matricularse en la carrera a la que postularon, vale la pena preguntarse qué pasará con ellos. Se trata de un grupo que de alguna manera queda "fuera del sistema". Están fuera del colegio y fuera de la Universidad. Probablemente algunos trabajarán; otros, estudiarán en institutos o universidades que no les exigen grandes filtros para ingresar. Pero habrá otros que tal vez quieran una segunda oportunidad.

Frente a los que optan por estudiar sin dar mucho crédito a los bajos puntajes obtenidos en la PSU, las entidades que los reciben han debido reaccionar. Un número no menor ingresa con baja comprensión lectora, con una escasa capacidad de procesar altos volúmenes de información y sin las habilidades que implica protagonizar una educación mucho más compleja y que requiere habilidades de pensamiento superior. Su preparación y nivelación queda entonces en manos de sus nuevos educadores y plantea la urgencia de dárselas en una instancia previa.

Para los otros, los que salen del colegio pero no se matriculan en ninguna entidad de educación superior, entrar a un preuniversitario es sin duda una de las mejores opciones para no repetir el círculo y mejorar sus oportunidades. Ellos cuentan no sólo con el tiempo para estudiar en forma más consciente y disciplinada sino que además, el haber pasado por la experiencia de rendir la PSU ? o incluso de la Universidad, en el caso que hayan desertado ? les da mayor conciencia y la certeza de que deben mejorar sus competencias y comprometerse responsablemente con sus metas.

Aquí el tema es saber cómo elegir el preuniversitario adecuado. La respuesta pasa por varios factores, pero en términos generales lo fundamental es que la decisión no se base solo en el precio de la mensualidad sino sobre todo, en la calidad del servicio por el que se está pagando, la efectividad del modelo pedagógico adecuado y del apoyo que recibirán durante todo el proceso.

Teniendo en cuenta las grandes diferencias que hay entre los estudiantes en términos académicos, es vital, que el preuniversitario se haga cargo de las diferencias y no agrupe a todos en un mismo saco. Porque si en un mismo curso hay un alumno que obtuvo 320 puntos en el diagnóstico y otro que obtuvo 760, es imposible darles a ambos lo que necesitan con un único programa. El primero probablemente se desmotive y deserte al sentir que no entiende nada y el segundo, terminará haciendo lo mismo al sentir que se aburre y no aprende nada nuevo o lo que "el" necesita.

La elección del preuniversitario correcto debe considerar un servicio integral con profesionales y herramientas que éste debe garantizar: orientación vocacional, información académica sobre las carreras, su Empleabilidad y campo ocupacional, nuevas carreras; trabajo de la autoestima académica, de los hábitos y técnicas de estudio y de una serie de competencias cognitivas transversales que exige la educación superior, como la comprensión lectora.

Con el buen servicio de profesionales expertos y el compromiso adecuado por parte de los alumnos, los resultados serán los esperados, de esto pueden dar fe muchos de nuestros ex alumnos. Se obtendrán buenos puntajes y estos permitirán además de quedar en la carrera y universidad elegida, optar a créditos y becas, dando de paso un alivio económico a miles de familias y la posibilidad cierta de disminuir a aquellos que tras dar la PSU quedan en tierra de nadie y con un futuro muy incierto.



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