EL Observador

10:22 hrs. Martes 26 de julio de 2011 Arturo León Dal Pozzo

No acepto preguntas hostigosas, estoy amparado por la ley

Arturo León Dal Pozzo / Periodista

El ejercicio de esta noble, bella y poco entendida profesión no es fácil. Quienes en ella nos desempeñamos debemos luchar a diario con el fin de recabar toda la información necesaria para conformar un cuadro completo de lo que estamos reporteando. Para eso debemos golpear más de una puerta y a veces hacer de nuestra presencia parte del paisaje de la contingencia que se vive en esos momentos.

Muchos son los insultos recibidos y más de algún manotazo e incluso hasta piedrazos nos ha tocado esquivar junto a colegas, pero en esas mismas situaciones quienes nos tiraron las piedras después nos llamaban porque querían conversar con la prensa. Porque esta profesión es de cara y sello no podemos tener rencores o prejuicios, así es que tenemos que estar donde nos llaman.

Es así también como hay gente que se nos cruza por las grabadoras y nuestras cámaras, que sólo con ver la presencia de la prensa se ponen a hablar, y hablo en general, pues es cosa de ver noticias de nivel nacional y nos damos cuenta que se repiten los rostros y los temas, noche a noche.

Y para qué hablar de aquellos colegas que deben cubrir prensa de farándula, en que la mayoría de sus entrevistados son parte del jet set criollo, que hacen su vida exponiéndola en los diferentes medios y redes sociales. ¿Cuántos matrimonios se han vendido a diferentes revistas o canales para que sean ellos los que tengan la exclusiva de los detalles y pormenores del enlace?, ¿cuántas ?hijas o hijos de? no se han criado con una cámara siguiéndolos?, ellos que ahora se han transformado en la nueva generación farandulera a la cual no se hace necesario seguirlas físicamente puesto que basta con hacerse ?followers? en Twitter para enterarse de dónde, con quién y en qué están.

Casi como en la película ?The Truman Show?, de fines de los años 80, en que su protagonista permanece frente a las cámaras desde antes de su nacimiento y se cría encerrado en un gran domo donde transcurre su vida la cual es captada por cientos de cámaras y transmitida en vivo a miles de televidentes.

Pero son ellos mismos los que quién sabe por qué, hay días en que se levantan con el pie cambiado y no soportan la presencia de los periodistas. Tal vez en ellos pensaba el diputado Gaspar Rivas Sánchez, que hace unos días presentó ante la Cámara una modificación a la Ley de Prensa, con el fin de legislar para que al efectuar preguntas se prohíba ?insistir en forma imprudente, invasiva y hostigosa?, moción a la cual sus compañeros -ni siquiera sus aliados-, le negaron el piso político y el apoyo a esta denominada ?Ley Bolocco?, que no hace otra que coartar la libertad de expresión, tratando de regular por ley la relación entre el periodista y su entrevistado.



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