EL Observador

9:26 hrs. Viernes 07 de abril de 2017 Mario Campos Vinet

La realidad del fútbol chileno

Entre el CDF, la violencia de las barras y, paradójicamente, el programa Estadio (In)Seguro, el fútbol chileno agoniza. No como actividad, porque se seguirá jugando como ha sido desde 1933, cuando se jugó el primer torneo, pero sí como espectáculo.

Solo por citar ejemplos, hace 30 años, un partido de San Luis o Unión La Calera se disputaba con 10 mil personas en las galerías, pero hoy la asistencia de ambos clubes no supera los 2 mil 500 espectadores. Y eso. Porque los rojos no superan las mil personas hace ya varios meses.

Si hasta Antofagasta, que antes concitaba la asistencia de 20 mil personas a su estadio, hoy lo hace con no más de 2 mil. ¡En un estadio con capacidad para 20 mil asistentes! Aberrante.

Así las cosas, es posible que en 6 años más, usted y yo, y muchos chilenos más, nos sentemos a mirar el Campeonato Nacional en el sillón de nuestras casas, donde los gritos de los jugadores y técnicos retumbarán entre las butacas vacías.

Todo porque el fútbol, como espectáculo, no ha logrado posicionarse al nivel de otros eventos y su calidad cae por el abismo cada fin de semana. Es más fácil hoy seguir por la TV los partidos, a un costo menor, que ir al estadio a arriesgarse a que el lumpen que compone la mayoría de las barras termine atentando contra usted o uno de los suyos.

Y ni hablar del protocolo que Estadio (In)Seguro ha dispuesto para entrar al estadio. ¿Para qué? Si la mayoría de los delincuentes que han cometido fechorías en los recintos entran igual, mientras a usted le piden el carnet, la entrada, lo revisan entero, haciéndolo sentir como si fuese a visitar a alguien en la cárcel, con el perdón de quienes hacen esto. Es solo un ejemplo.

De seguir así, no hay dudas de que en un lustro el fútbol chileno se jugará como si hoy nos sentáramos a jugar Play Station: sentados en la casa, con equipos alentados a distancia a través de las redes sociales y con jugadores que con solo correr, y poca calidad -lo que ya es una realidad- serán elegidos como "el jugador del partido" recibiendo a cambio una tarjetita de descuento.

Porque es bueno sincerarse. Nadie pone de su parte para que esto cambie. Los dirigentes quieren "guita", los jugadores la fama rápida, los clubes cobrar los excedentes de la TV que, a su vez, quiere más abonados, mientras el Gobierno busca ?impactar? con su fracasado plan y los barritas atemorizar para reinar en hermosos estadios, pero absolutamente vacíos.



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