EL Observador

18:55 hrs. Viernes 31 de marzo de 2017 Roberto Silva Bijit

Lenta reacción del SAG para ponerle freno al ´chinche africano´

Hace seis meses que ingresó a Chile este maldito "chinche africano" y en tan poco tiempo ha hecho sentir con fuerza su presencia, que crece mientras los organismos técnicos se deciden a identificarlo, estudiarlo, conocer sus hábitos, ver sus daños y buscar el veneno para matarlo.

Vivimos en un mundo agrícola, en medio de un clima maravilloso y una fertilidad asombrosa. Toda la tierra que rodea nuestras casas son terrenos plantados y sembrados, donde la abundancia de las cosechas nos hace ser un lugar especial en el planeta.

La actividad principal es la agricultura.

De ella vive la mayor parte de nuestra población, en este corazón verde de la Quinta Región en el que habitamos y en el que levantamos nuestras casas.

La gente del campo, los que salen a las ferias, repiten con preocupación: compre coliflores, brócolis y repollos, porque el chinche los está matando y todavía no hemos podido hacer nada para evitarlo.

En poco tiempo más los precios de esas tres verduras van a estar por los cielos. Tanto es así que en algunas ferias grandes ya escasean y cuesta encontrarlos.

La reacción del SAG tiene que ser más rápida.

La denuncia de la alcaldesa de Hijuelas, Verónica Rossat, es muy oportuna y su pedido de un pesticida que en verdad pueda combatir al chinche es muy importante y ella lo sabe porque ha escuchado a sus vecinos agricultores.

Nadie quiere disminuir el valor del SAG en la defensa de un Chile sin contaminantes traídos desde el extranjero. Hemos visto y celebrado sus acciones para proteger nuestra agricultura. Sin embargo, leyendo las declaraciones del Seremi, en esta misma edición que Usted tiene en sus manos, podrá darse cuenta que no hay decisiones de combate enérgico, sino más bien algunas dudas sobre si el bicho es el bicho, o bien, sobre su biología y formas de actuar.

Los campesinos y pequeños productores de Quillota ya conocen muy bien sus huevitos y su velocidad para reproducirse, ya han desarmado los terrones para ver sus nidos, han sufrido en "verdura propia" a este chinche destructor. Con ellos hay que hablar. Con la gente de Ocoa, Romeral, Tiltil y San Felipe, con los que están ahí, en medio de la tierra, sufriendo al chinche africano sin poder controlarlo y angustiándose de ver que avanza sin freno alguno.

En medio de ese descontrol, lo que los productores esperan es ayuda, pero ayuda inmediata, determinando en terreno el tamaño del problema.
Ahora, no mañana.

"Agricultor que se duerme se lo come el chinche".

El cultivo de la tierra tiene ciclos, por lo tanto, nada se puede apurar y hay que saber esperar los tiempos justos para actuar. Sin embargo, un intruso como este chinche, viene a romper los tiempos y los ciclos, por lo tanto, lo que se requiere es una intervención urgente, que detenga el avance del bicho, que empiece el combate para no dejarlo que avance tan libremente por nuestros campos.

Así como la alcaldesa de Hijuelas, muchos otros alcaldes también debieran sumarse a la petición de protección para nuestras tierras, especialmente cuando todos sabemos que la economía de nuestras provincias pasa por un trabajo limpio en el campo.

En verdad, estamos hablando de productores de alimentos, más que de agricultores.



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