EL Observador

8:15 hrs. Martes 14 de marzo de 2017 Roberto Silva Bijit

Intendente de Valparaíso podría haber rechazado termoeléctrica tal como lo acaba de hacer el Intendente de Coquimbo

El ambiente en Limache y nuestra zona sigue pendiente con la aprobación de la termoeléctrica "Los Rulos", que contaminará un valle agrícola y generará problemas a la población.

El centro de la discusión estuvo en la posición que tomó el intendente regional, Gabriel Aldoney, logrando la aprobación por unanimidad de la Comisión Regional de la Resolución de Calificación Ambiental (RCA).

Nunca se pronunció con claridad antes y a la hora de la votación, decididamente la aprobó, estimulando además un cambio de actitud de algunos seremis. Todo mal.

La explicación que el Intendente limachino dio por haber aceptado la contaminación en Limache, fue que se trataba de un tema institucional, que poco menos estaba obligado a votar favorablemente y que nada tenían que ver sus convicciones ni la opinión que se hubiera formado al respecto, opinión que nunca conocimos hasta el día de la votación.

Gran parte de la comunidad, que abiertamente rechaza la contaminación en Limache, creyó que el Intendente no tenía otro camino que votar que sí a la termoeléctrica, porque como empleado del gobierno, ese era su único camino.

Sin embargo, el Intendente pudo votar que no.

Votar que no tal como lo hizo el Intendente de Coquimbo, Claudio Ibáñez, frente al proyecto minero Dominga, que proponía una inversión de US$ 2.500 millones. También votaron que no seis seremis, rechazando la instalación de una planta contaminante en la comuna de Higuerillas, mediante lo cual se afectaría gravemente a las localidades de Chungungo, Punta Colorada, Los Choros y Punta Choros, esta última con un valioso ecosistema, que alberga a la Reserva Pingüino de Humboldt. El lugar recibe cerca de 57 mil turistas al año, que visitan sus costas para ver delfines y ballenas, además de disfrutar de una naturaleza limpia y generosa.

En resumen, esta votación deja al descubierto que un Intendente Regional puede tener opinión propia, puede votar en contra de una iniciativa de inversión que considera nociva para la población y para el medio ambiente.

Veremos qué pasa ahora con la minera Dominga, a la que Piñera estuvo vinculado y con la cual niega sus vinculaciones. La legalidad ambiental es tan absurda, que a pesar del rechazo del mundo regional, el Consejo de Ministros a nivel nacional, puede revertir la decisión y aprobarla. Si el Consejo de Ministros la rechaza, entonces les queda el Tribunal Ambiental y un recurso de casación a la Corte Suprema de Justicia.

El senador y médico, Guido Girardi, puso en su Twitter las fotos de cada uno de los integrantes de la Comisión de Evaluación Ambiental y les dijo "veremos cómo votan. Ellos se convertirán en criminales ambientales si aprueban la resolución del proyecto Dominga". Y sobre el Consejo de Ministros amenazó diciendo que si lo aprueban, "sería una vergüenza que ratificaran el fraude ambiental y yo no tendría nada más que hacer en un gobierno como ese, lo quiero decir desde ya".

En suma, el ejemplo de Coquimbo nos muestra que un Intendente y su equipo de técnicos, como son los seremis, pueden perfectamente votar en contra un proyecto que causará daño en la comunidad.

Lamentablemente, eso no pasó con la termoeléctrica de Limache. Les faltó visión de futuro a nuestras autoridades.



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