EL Observador

9:03 hrs. Viernes 17 de febrero de 2017 Roberto Silva Bijit

¿Fue el reparto de dinero lo que permitió la aprobación de la termoeléctrica en Limache?

La aprobación de la termoeléctrica en Limache, en contra de la voluntad de los limachinos, resulta un contrasentido democrático. ¿Por qué no se respeta lo que la gente y el municipio piden para el presente y futuro de su comuna?

Cualquier ciudad de la región o del país puede sufrir una situación similar.

El atropello que se cometió es grave y tiene dos variantes.

La primera es que nuestra institucionalidad ambiental es pésima, una verdadera burla a los habitantes de una comuna. Atrasada frente al mundo actual, capaz de hacer cumplir la voluntad del gobierno en contra de los ciudadanos. Si el Intendente hubiera sido elegido democráticamente estaría defendiendo a los ciudadanos que quieren un medioambiente limpio y no defendiendo empresas contaminantes. Tenemos que votar este año por nuestros Intendentes, que se llamarán Gobernadores Regionales, para terminar con los abusos que se siguen cometiendo apoyados en una legislación contraria a la visión moderna de desarrollo que deberíamos ya estar practicando.

Además faltan organismos técnicos independientes del gobierno de turno, que puedan sostener una opinión certera sobre si la termoeléctrica producirá daño a la salud o no producirá daño a la salud. Pero no opiniones tibias, sino claras y precisas. La Seremi de Salud entregó un informe contrario a la termoeléctrica de Limache porque entendió que tenía que defender a los vecinos de la comuna, sin embargo, a la hora de la votación, todos cuidaron la pega y votaron en contra, olvidándose de las consideraciones técnicas que habían entregado a la comunidad. Lo hicieron así porque son empleados del gobierno y el gobierno necesita más energía y quiere imponer termoeléctricas donde sea. Puede que la seremi sirva para otras cosas, pero no sirve para defender la salud de la gente.

La segunda variante grave es la intromisión del dinero de la termoeléctrica en diferentes instituciones de Limache. Si estaban todavía en la tramitación de la termoeléctrica, ¿Por qué empezaron a tirar billetes por todos lados? ¿Qué trataban de acallar? ¿Estaban comprando conciencias? No sabemos el nombre de todos los que recibieron dinero. No sabemos si hay autoridades que recibieron dinero. No sabemos cuánto dinero lanzaron sobre la región para conseguir la aprobación. No sabemos si alguien les dijo que no. Hay sospechas sobre la forma torpe en que el Servicio de Evaluación Ambiental tramitó y extrañamente hizo como que no existieran los informes de las Secretarías Regionales Ministeriales de Salud y Medio Ambiente, que habían pedido el rechazo del proyecto. No sabemos si ese dinero -y tal vez ninguna otra consideración- sea el verdadero responsable de la aprobación.

La termoeléctrica viene además a complicar los planes de desarrollo de la comuna, contaminando una zona agrícola en la que también se contemplaban planes turísticos. El alcalde Daniel Morales escribió oficios y expresó su oposición de diversas maneras, sin embargo, sus planteamientos no fueron considerados a la hora de la votación. La comuna fue obligada a aceptar esta empresa contaminante. Las palabras del Alcalde son muy claras: "entendemos que la vocación natural del territorio de Los Laureles no es una vocación para que se instalen este tipo de industrias contaminantes. Las compensaciones que se han aprobado no van a mitigar la afectación del territorio, por lo tanto, cualquier medida de compensación no es suficiente para mantener un ambiente libre de contaminación".

Las compensaciones pueden ser importantes como beneficios para la comunidad, pero nunca van a lograr impedir el daño que causará una empresa contaminante, que fue autorizada hasta para usar petróleo. Y como ya sabemos, resulta imposible saber si al final, en lo que sería una emergencia, cumplirán con la cantidad de horas de petróleo que fueron fijadas en el proyecto.

Como no hay respeto por la opinión de la ciudadanía las seremis de Salud y Medio Ambiente no harán ni el más mínimo esfuerzo por explicarle a la gente la razón de su escandalosa voltereta. Ellos le responden al gobierno, trabajan para el gobierno, pero reciben el sueldo que le pagamos todos los chilenos con nuestros impuestos. Es decir, deberían responder ante sus verdaderos patrones que somos la ciudadanía, pero eso es pedirles mucho.

Me gustó la claridad de don Gastón Soublette, personalidad respetada en Chile por sus opiniones, cuando declaró a "El Observador" el viernes pasado: "Las centrales termoeléctricas son los peores contaminantes del mundo, hagan lo que hagan, mitiguen lo que mitiguen. Dióxido de carbono y de nitrógeno, eso es lo que nos van a echar encima. Además, nos van a chupar 130 mil litros de agua diarios, en un valle que está viviendo una grave sequía. Eso han hecho estos señores por el tráfico de influencias".

O sea, de una vez los tres temas: el daño a la salud, el uso del agua en un valle agrícola y ese extraño uso del dinero.



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