EL Observador

13:40 hrs. Viernes 27 de enero de 2017 Guido Carvajal Ollanadel

Redes sociales y democracia

Que ya todo el mundo pasa pegado a sus celulares o a sus computadores compartiendo informaciones de todo tipo, no es una novedad. Lo que sí es nuevo, es que esa información está cambiando el modo de enterarnos cómo funciona esta sociedad moderna y como reaccionamos a ella.
Una cosa interesante y preocupante de este fenómeno es que muy pocos averiguan de dónde proviene esa información. Lo peor es que los interesados en manipular las decisiones personales de cada uno de los ciudadanos, no ya de este país, sino de la sociedad a nivel mundial, ya se hizo cargo de esta realidad y está introduciendo información falsa en las redes sociales, en forma encubierta, sin mencionar las fuentes de origen o mencionando fuentes inexistentes y a veces disfrazada como campañas de bien público o simplemente fabricando datos de hechos que nunca ocurrieron, tergiversando la realidad con fotografías que corresponden a otras situaciones o épocas y que no tienen nada que ver con lo que se está "informando" en ese momento.
Así Estados Unidos acaba de iniciar una investigación para determinar cómo los hackers se introdujeron en las bases de datos de los dos partidos más importantes de ese país para obtener información y cambiar la mentalidad de los votantes que terminaron eligiendo a un presidente que, de partida, eliminará el sistema de salud que usan 22 millones de estadounidenses de bajos recursos, dañando la calidad de vida de los mismos ciudadanos que lo eligieron.
La pregunta es, este año en Chile, ¿no se usarán las mismas estrategias en las redes de comunicación social para alterar las conciencias de los electores en este proceso? La respuesta es absolutamente ¡sí!, porque funcionó una vez y volverá a funcionar todas las veces que sea necesario, porque ¿quién controla lo que cada uno ve en Internet? ¿Cuántos se dan el trabajo de averiguar si lo que están compartiendo con sus "amigos" es cierto? Somos pocos los que lo hacemos, los que nos informamos en todas las fuentes disponibles, la mayoría acepta como cierto lo que le llega sin filtrar ni pensar que eso que está compartiendo puede ser falso. Así, la desinformación, la abstención y las redes sociales darán el tiro de gracia a la democracia real y nos veremos enfrentados a situaciones con resultados fuera de toda lógica.
Por eso, antes de compartir una información, dese el trabajo de investigar y actúe inteligentemente. Sea usted la solución y no parte del problema.



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