EL Observador

13:21 hrs. Miércoles 05 de octubre de 2016 Felipe León Díaz

Llegó la hora de decir ´Adiós´

Amo el periodismo. Sí, siempre lo he dicho y siempre lo diré. Reportear hechos noticiosos y luego escribir un texto sobre ese suceso es fascinante. A través de mi labor -como es habitual entre quienes practicamos este oficio- he podido ayudar a muchas personas, solucionando sus problemas o al menos aportando con un granito de arena para que eso ocurra. También, debo admitirlo, no hace tanto tiempo valoré este espacio, la opinión. Generar una vitrina para que los periodistas de un equipo de prensa hablen sobre sus experiencias es algo que no existe en otros medios de comunicación y, por lo tanto, es muy valorable.

Pero también es cierto que en la vida uno debe tomar decisiones, aunque sean difíciles, más aún cuando el desgaste por la rutina se evidencia y la motivación ya no es la misma de antes. Por eso éste es mi último Punto de Vista como parte del equipo de prensa de la Empresa Periodística "El Observador". Tomé la determinación de buscar nuevos rumbos.

Estoy muy agradecido de todas las experiencias acumuladas en estos casi seis años trabajando en el diario. Conocí prácticamente toda la Región de Valparaíso. Recorrí y conocí hermosos lugares en la Provincia de Petorca, reporteando las comunas de La Ligua, Cabildo y Petorca. Un ejemplo de tantos es cuando entrevisté a un par de pirquineros en la cima de un cerro de Petorca, ocasión en que tuve la oportunidad de conocer más sobre su trabajo, totalmente artesanal y fruto de un esfuerzo digno de admiración.

También recuerdo con mucho afecto y nostalgia los casi dos años desempeñándome en Villa Alemana y Quilpué. Fui parte de un proyecto exitoso en el ámbito periodístico, pero no en lo publicitario. El equipo humano que integré durante ese período jamás lo olvidaré, como también fueron años donde aprendí lo que realmente era reportear y darlo todo por obtener los resultados esperados, con la motivación de estar frente a una iniciativa nueva, que debía crecer y permanecer en el tiempo.

Y estos últimos dos años y meses trabajé en Limache y Olmué, una zona amenazada por proyectos energéticos que quieren destruir la calidad de vida de este hermoso valle.

Podría escribir muchas cosas más, pero el espacio en el diario siempre es limitado. Sólo me queda nuevamente agradecer a todos los colegas que conocí y de los cuales aprendí, como también a los entrevistados que con sus testimonios me hicieron aprender y crecer como persona. Gracias, totales.



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