EL Observador

9:19 hrs. Viernes 30 de septiembre de 2016 Eva Márquez Estay

¿El voto electrónico aumentaría el interés en votar?

A mediados de agosto, la encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP) volvió a confirmar el bajo interés de la ciudadanía en participar en las próximas elecciones municipales. En su sondeo, sólo un 27% dijo que "con toda seguridad irá a votar"; un 24% "probablemente sí" lo hará; un 16% sostiene que "probablemente no" sufragará y un 25% que "con toda seguridad no irá a votar".

Estas cifras, que se acompañaban de una baja evaluación de parlamentarios y coaliciones, son un espejo del descontento que día a día cualquiera puede percibir en redes sociales hacia la clase política y que también hace un par de semanas algunos quillotanos expusieron en el último EOVideo de nuestro canal Youtube. En el recorrido por la Plaza de Armas, el periodista preguntó a los vecinos si concurrirían a sufragar en los próximos comicios y las opiniones estuvieron divididas.

Pero más allá de que en Quillota haya o no haya gente que sí quiere ejercer su deber ciudadano, resulta preocupante el pesimismo generalizado a la hora de votar y que seamos críticos sólo en redes sociales, compartiendo ideas, "memes", consignas y actividades que "otros" hacen y nos olvidemos de tomar nuestra propia bandera -en este caso la papeleta y lápiz grafito Nº2- el próximo 23 de octubre. En el peor de los escenarios, podrá ir y anular su voto, dejarlo en blanco o sufragar por quien usted considere "el mal menor".

Muchas veces las distancias, la falta de tiempo y la histórica incomodidad de las largas filas de espera en los días de comicios, juegan también en contra a la hora de sufragar. Y es que en estos tiempos, donde la mayoría de las cosas están a un solo click de distancia, sería genial que pudiéramos ejercer este derecho ciudadano de una manera más automatizada o a distancia.

Pienso que nuestro país, conocido por sobresalir en materia de telecomunicaciones y tecnología en Latinoamérica, no debería tener miedo a implementar esta nueva forma de participación, que abre puertas a los ciudadanos que vacilan a la hora de ir a votar, o que están ubicados en lugares remotos del país o no tienen las facilidades físicas para desplazarse al lugar de votación y quieren hacerlo. Hasta el voto de chilenos en el extranjero sería una realidad y eso quedó demostrado en las elecciones presidenciales pasadas, donde una empresa realizó una votación simbólica, logrando una alta representatividad con votos de más de 15 mil chilenos en distintos países del mundo.

Sin embargo, hay pesimistas que dicen que el interés por votar no variaría con el voto electrónico si sigue siendo voluntario; que el país no es tan numeroso para justificar el gasto en sistemas informáticos y de seguridad antihackers o en equipos y software que se usarán cada cuatro años. Yo apuesto por el cambio, pues al menos vale la pena intentarlo. ¿Cree usted?



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