EL Observador

9:42 hrs. Viernes 23 de septiembre de 2016 Claudio Espejo Bórquez

La desconfianza en todo y todos

Esta semana tuve una conversación con una colega sobre la "desconfianza". Ello, porque suelo decir que, como instrumento de trabajo para periodistas, la desconfianza puede ser una buena guía, a la hora de evitar errores. Si el periodista desconfía, se hace más y mejores preguntas y, por lo mismo, a la hora de reportear y escribir, somos más precisos en los datos y las explicaciones.

Pero eso es el uso de ese concepto como método de trabajo, pero no como una actitud permanente. Lo grave hoy en día es la desconfianza como forma de relación entre las personas y, particularmente, como una manera de mirar hacia las instituciones.

Porque desconfía, la gente no sale a votar; porque desconfían, las personas no ponen las denuncias en las policías cuando sufren un delito; porque desconfían, no dan el ciento por ciento en sus lugares de trabajo; porque desconfían, no salen a la calle a hablar con el vecino para resolver un problema o simplemente conocerse y generar barrios más integrados.

Como simple acción de causa - efecto, esa actitud nos llevará a tener autoridades poco representativas, a hacer malos planes preventivos de seguridad pública, a producir menos y sufrir por ambientes laborales insoportables; y hacer de nuestras villas y poblaciones lugares menos seguros, rodeados de rejas y malestares.

Según la encuesta CEP de Junio - Agosto del 2016, en escala de 1 a 7, los consultados evalúan el desempeño de los parlamentarios con un 2,5; y a las gestiones del gobierno por controlar la corrupción, un 2,3. En el mismo instrumento, el 25% de los encuestados dice que, con toda seguridad, no irá a votar a las próximas Elecciones Municipales; mientras el 16% dice que ?probablemente no?; y sólo el 27% dice que está seguro de que sí irá a votar. El resto, aún lo está pensando.

Asimismo, cuando se les pregunta por el principal atributo del próximo Presidente de la República, por lejos, el primer lugar lo tiene el que sea "Honesto y Confiable", con un enorme 62%. Es decir, sienten que en la confianza está la diferencia, porque -simplemente- desconfían de todos.

Si esta percepción se profundiza, tendemos un país mucho más resguardado en su vida privada y una mermada calidad en las instituciones públicas. Mal escenario, por donde se le mire. Porque en la confianza está la base para construir mejores barrios, ciudades y un mejor país.



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