EL Observador

9:39 hrs. Viernes 23 de septiembre de 2016 Andrés Gonzalez Valencia

La historia oculta tras el desfile de las Glorias del Ejército

Si bien la historia tras el 19 de septiembre suele contarse a contar del año 1915, cando el Presidente Ramón Barros Luco dicta la Ley N°2977 que establece la celebración del día de la Glorias del Ejército cada 19 de septiembre; la historia del porque el 19 de septiembre, se remonta a 1891, a poco menos de un mes después de terminada la Guerra Civil de ese año.

Don José Manuel Balmaceda, tras ser derrotado en la Guerra Civil de este año (el 28 de agosto de 1891) se refugia en la Legación Argentina donde permanece sus últimos días de mandato presidencial, el cual debía terminar el 18 de septiembre de ese mismo año. Un día después (19 de septiembre), y sólo tras escribir una serie de cartas y testamentos políticos, decide quitarse la vida de un tiro en la sien.

Con él murió el llamado régimen portaliano y el autoritarismo presidencial. La última palabra ahora la tendría indiscutidamente la triunfante Oligarquía chilena, quienes instauran un nuevo modelo político en Chile, Pseudo - Parlamentario de estilo Inglés, denominado El Parlamentarismo, que gobernaría desde 1891 hasta 1925.

La persecución política a los partidarios de Balmaceda se extendió por varios años, hasta que sólo 5 años más tarde (1896) se realiza la primera parada militar un día 19 de septiembre como un acto de demostración de poder contra todos quienes aún conmemoran el fallecimiento de Balmaceda y ponen en tela de juicio el actuar de las fuerzas de mar y tierra durante aquella fatídica Guerra Civil.

Esta primera Parada Militar se realizó en la elipse del Parque Cousiño, donde todas las tropas militares desfilaron, por primera vez, bajo la influencia de la disciplina alemana implantada por Emilio Körner, quien lideró el proceso de modernización del Ejército tras el triunfo de la Revolución de 1891.

Hoy las celebramos como las Glorias del Ejercito, que en su génesis vanagloria las glorias del Ejército Constitucional, de la Revolución de 1891, del Congreso, de la caída de Balmaceda, del inicio del Parlamentarismo, glorias del triunfo de una elite conservadora, que a toda costa derroca a un presidente en ejercicio, y evita la llegada al poder de don Claudio Vicuña, presidente electo durante ese mismo año, y que debió ejercer su mandato justamente el 19 de septiembre de 1891.

Solo queda destacar que en 1915, el país aún estaba en el medio del período parlamentario, por lo cual no es de extrañar el establecimiento legal de esta demostración de poder, la cual le dio la estabilidad que todo nuevo sistema político necesita para perpetuarse.



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