EL Observador

9:16 hrs. Viernes 15 de julio de 2016 Claudia Cortez Osses

Amor enfermo por los medicamentos

¿Sabe cuántos medicamentos tiene en su casa sin que hayan sido recetados por algún profesional?

Reconozco que siempre me ha llamado la atención el extraño fanatismo que tiene la sociedad moderna por tener y -peor aún- por consumir fármacos al primer y más mínimo malestar, pensando que con ellos se puede resolver una dolencia o una enfermedad.

Y es que la compra desmedida de medicamentos no es más que una errada cultura sanitaria de los países industrializados, que han hecho de las farmacias el mejor negocio de todos los tiempos y de paso nos han convencido que tienen en sus manos la solución para nuestro bienestar. Solo basta con sentir un dolor de cabeza para abrir la cartera y sacar por arte de magia un paracetamol, o un ibuprofeno para bajar un poco de fiebre, y digo "cartera" porque somos las mujeres las que más caemos en esta práctica irresponsable.

Es más, el Instituto de Salud Pública de Chile (ISP) realizó un estudio en el que se revelaron datos importantes: entre junio del 2015 y mayo del 2016 el paracetamol (analgésico-antipirético) fue el medicamento más comprado en Chile, seguido por antiinflamatorios no esteroidales, como el Ibuprofeno, el Diclofenaco, Ketorolaco y Ácido Mefenámico, con al menos unos tres millones de cajas vendidas. Y ciertamente no es una casualidad que ninguno de estos medicamentos requiera receta médica.

Y si es de los que piensa que con ello está cuidando su salud, le cuento que de acuerdo a casos registrados se detectaron reacciones adversas de tipo cutáneo, gastrointestinal y neurológico, en personas de uno a 87 años de edad, especialmente mujeres, en un 62%.

Los doctores también han advertido sobre ello, aunque muchos también integran este círculo vicioso gracias a los convenios que los ligan a los laboratorios, recetando a los pacientes fármacos "de marca" a precios ciertamente onerosos.

En Chile hay más de 2.700 farmacias y el 6,3% del presupuesto familiar se gasta en remedios. Las ventas son tan crecientes que sorprende que ni siquiera necesiten publicidad. Pareciera que lo que se busca a través de ellos es una garantía de bienestar para poder enfrentar un estilo de vida agitado y sobreexigente. Las farmacias son hoy lugares frecuentados por personas sanas, que buscan seguir siéndolo, pero en esa lucha se ha generado una dependencia enfermiza. Quizás lo que el consumidor busca en los medicamentos es un refugio, pero está de más decir que la automedicación y el suministro excesivo y desmedido trae más problemas que beneficios.



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