EL Observador

13:47 hrs. Viernes 13 de mayo de 2016 Claudia Cortez Osses

¿Ciclos naturales o hambre insaciable de recursos naturales?

Democracia significa "gobierno para el pueblo" y en ese sentido el filósofo español José Luis Ramírez González, señala que "no hay un camino a la democracia, la democracia es el camino". Entonces, las comunidades organizadas intentan refrendar este principio en las manifestaciones que hemos visto en los últimos años, como una manera de validar su derecho a ser "sujetos sociales" y no "objetos sociales".

Menciono esto en relación a lo que tristemente ocurre en la Isla de Chiloé, donde miles de personas han salido a las calles para mostrar su descontento por las medidas adoptadas por el Gobierno, para mitigar los efectos de la "marea roja", donde este indica que la catástrofe obedecería a los ciclos naturales, como la proliferación de las microalgas en el mar, algo que sigue en cuestionamiento, ya que los habitantes de la zona aducen que la responsabilidad radica en la industria salmonera.

Pero, ¿acaso esta no es la mejor manera de desligarse de las responsabilidades que le competen, frente a una eventual falta de fiscalización?

Este escenario parece una analogía con lo que ocurre en la Provincia de Petorca, en donde la crisis hídrica se ha observado desde ambas aristas, del pueblo y del gobierno, que ni siquiera en estado de catástrofe han logrado unificarse.

El gobierno, nuevamente evadiendo responsabilidad, señala que esto obedece a un fenómeno natural por la falta de precipitaciones, mientras los vecinos aseguran que se trata de la explotación y la inequidad en el reparto del recurso hídrico, puesto que agua hay, pero no para todos. Solo basta observar el contrastado escenario valle arriba. Tampoco podemos desestimar que el Código de Aguas que rige desde 1981 ha permitido que el recurso se haya convertido en una mercancía transable. Y aquí, tampoco hubo fiscalización al respecto.

La diferencia entre el sur y nuestra zona, es que ellos han podido organizarse sin claudicar, mostrando unidad al manifestar sus demandas, mientras acá hubo intención, pero se debilitó con el tiempo y faltó mayor participación para exigir soluciones de fondo y no de forma.

Aun cuando el Gobierno entregue un mezquino bono de 400 mil pesos a los chilotes, mientras en Petorca se hayan invertido miles de millones de pesos para mitigar los efectos de esta crisis, mientras sigan pasando camiones aljibe, mientras haya pequeños agricultores cortando los pocos árboles que quedan, mientras no se modifique el Código del Aguas que permite el hambre insaciable del consumo y explotación del recurso, la solución no será efectiva y el Gobierno no habrá hecho lo suficiente por garantizar un país sustentable y habitable para las futuras generaciones.



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