EL Observador

18:41 hrs. Martes 19 de abril de 2016 Claudia Cortez Osses

La necesidad de encaminarnos hacia una "gobernanza moderna"

Para los periodistas y comunicadores no es fácil abordar el género de opinión, emitir nuestra percepción personal de las cosas es una responsabilidad social que debe abarcar de manera global y coherente con el sentir de la comunidad. Pero ese proceso tiene sus costos, porque así como hay quienes se ven representados, también hay quienes pueden estar en desacuerdo. En ese punto me refiero derechamente a las autoridades, que muchas veces lo asumen como una crítica personal y no como una de las aristas intrínsecas de la democracia.

Y es que al parecer los políticos y gobernantes se han acostumbrado a los elogios y no se muestran dispuestos a recibir otras miradas y opiniones, aún cuando sea con el ánimo de contribuir. Y claro, entonces cabe cuestionar su disposición para aceptar las opiniones diversas, que les lleve a reconocer las debilidades o necesidades de su gestión.

Creo que esa dinámica es absolutamente sana y necesaria, para construir sociedad, en pos de una "gobernanza moderna" como lo describe la socióloga Renate Mayntz, en uno de sus análisis, la cual permita encaminarnos a una comunidad integrada.

Lo queramos o no -aunque pretendamos hacer vista gorda al asunto de la desconfianza y desilusión civil ante la política- es la manera de poder reencantar a las personas, de hacerlas partícipes y de buscar un futuro mejor en conjunto, no sólo desde la mirada de quienes están hoy en el sillón de poder, sino también considerando a quienes mantienen un escrutinio permanente de las conductas públicas, pues así como les favorecen con su respaldo -voto-, también exigen que se les cumplan las promesas que se les han hecho, y pueden, también, reconocer entre quienes "dicen" "trabajar para la gente" y quienes realmente lo hacen.

En ese sentido, hoy las redes sociales también son eco de ese coro de manifestaciones, una verdadera plaza pública en donde se pueden recoger las miradas más variadas, pero que también son parte de la sociedad que administran.

Estamos a solo unos meses de las elecciones municipales de octubre y una vez más -como lo es cada cuatro años- la comunidad tendrá la oportunidad de elegir a quienes les representen. Entonces se podrán reconocer los avances, juzgar las tareas pendientes, evaluar más que las fiestas y celebraciones, las iniciativas pragmáticas que han permitido un desarrollo en la calidad de vida en comunidad. También los electores deberán interiorizarse de las nuevas propuestas y evaluar programas. Lo importante es que esa elección sea consciente, sin miedo a perder la capacidad de dar nuestra opinión, y recordar que las autoridades tienen que ser fuertes y competentes, pero no arbitrarias ni omnipotentes



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