EL Observador

8:13 hrs. Martes 15 de marzo de 2016 Claudio Arellano Cortés

Tiempo de partir y de agradecer

Hace casi siete años, llegué a Quillota, para dirigir el Instituto Rafael Ariztía. Poco antes de instalarme, había visitado el Colegio para las formalidades del caso, entre las cuales, mi antecesor, el Hermano Aldo Passalacqua, había conseguido una entrevista con el alcalde don Luis Mella, a quien los Hermanos le tenían mucho aprecio por su gran calidad humana. Durante la conversación, me impresionó su carácter acogedor y la profundidad de sus palabras, a través de las cuales nos hablaba con convicción de la mayor aspiración del ser humano: la búsqueda de la felicidad. Con el paso de los años, vi que sus palabras no eran solo verso, sino que las llevaba a la práctica como alcalde y como médico.

Me corresponde agradecer la excelente relación que hemos tenido estos años con el Municipio, con su alcalde y con el personal que lo acompaña. A los largo de estos años fuimos tejiendo un vínculo que permitió profundizar nuestra área de gestión denominada Vinculación con la Comunidad y apoyarnos mutuamente en actividades sociales, culturales, deportivas, etc.

Uno de mis objetivos fue una mayor apertura a la comunidad y a los medios de comunicación. Por lo mismo, agradezco a Radio Quillota por facilitarnos sus micrófonos para compartir el variado acontecer de nuestro colegio. En esa línea, la relación con diario "El Observador" ha sido muy especial, no solo para difundir nuestras actividades, sino porque hemos construido una relación cercana, con respeto a su independencia. Quiero destacar el aporte que el señor Roberto Silva Bijit ha representado para nuestra Institución, como alumno, ex alumno, docente y apoderado. Su conocimiento de nuestra historia y el haber asumido la hermosa tarea de reescribir la historia del IRA, en el contexto de la celebración del Centenario, es un gesto que agradecemos. Gracias, Roberto, por la pasión que pusiste para escribir la "Historia del Instituto Rafael Ariztía", que se inscribe ahora en la historia de Quillota. Un agradecimiento especial también para todo el personal de "El Observador".

Son muchas las instituciones con las cuales hemos tejido una red de colaboración para la formación valórica y actitudinal de nuestros alumnos, y para atenuar la sensación de burbuja que de pronto nos amenaza. El Hospital San Martín, Hogar de Cristo, Hospedería Madre de la Esperanza, Capilla San Marcelino, Un Techo para Chile, hogares de menores y ancianos, Escuela Cumbres de Boco, entre otras instituciones, nos han permitido fortalecer la formación hacia una solidaridad transformacional.

Finalmente, mi agradecimiento a toda la Comunidad Educativa del IRA, a los Hermanos, docentes, administrativos, auxiliares y alumnos, padres y apoderados, ex alumnos, por el apoyo que me brindaron durante estos siete años. Al Señor de la vida y a nuestra Buena Madre, por haberme permitido estar aquí, por alumbrar mi camino, por ayudarme a mantener firme la mirada no en la conveniencia personal ni en la búsqueda del aplauso fácil, sino en la fidelidad a la Misión Educativa Marista.



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