EL Observador

10:48 hrs. Martes 22 de noviembre de 2011 Bruno Arcos Arenas

La nueva travesía del Ville de Dijon

Bruno Arcos Arenas / Papudo.org

Sucedió en el Papudo de 1913, un día 21 de julio en medio de un feroz temporal, el bergantín francés "Ville de Dijon" zozobró en los requeríos que separan la Playa Grande de la Chica, el viento norte soplaba con violencia, las gigantescas olas hacían que el pequeño bergantín pareciese un diminuto barquito de papel echado a su suerte en medio de la bahía. Los silbatos de auxilio que provenían del barco francés eran aplacados por la bulliciosa furia de la tormenta y llegaban con dificultad a la playa. Tres fueron los hombres, que en ese momento se encontraban guarecidos de la lluvia que se dejaba caer con ímpetu inusitado, los que lograron responder al llamado de los afligidos marinos galos. Tres bravos hombres y una frágil embarcación a remo fueron la salvación, la tripulación completa fue puesta a salvo del rabioso mar, mientras que el bergantín se destrozaba sobre las rocas. Los tres valientes pescadores, en virtud a su gran valentía y hazaña, fueron condecorados por el presidente francés Raymond Poincaré.

Con parte del desguace del malogrado bergantín se armó una gran casona de madera junto a la Playa Grande, que llegó a llamarse y funcionar por 80 años como "Hotel Lilén". Hace poco más de una década, el estudiante francés de diseño industrial Nicolás Paillard, de paseo por Papudo, se encontró con el viejo hotel y la historia del "Ville de Dijon". Le pareció mágico, por ser nacido en Borgoña, ciudad cercana a Dijón, y quizá pensó que podía zozobrar él también junto al dormido bergantín, unido a la pintora chilena Carola Lepe.

Así murió el "Hotel Lilén" y nació el restaurante "El Barco Rojo", en el que Paillard se asoció con Christophe Callemand, otro francés fascinado con la mágica historia.

La cocina de Carlos Yanca y de la propia Carola Lepe embrujó a comensales de diferentes partes del globo, al punto que el techo de "El Barco Rojo" está cubierto con los sobres de cartas escritas por viajeros que, de regreso en sus países de residencia, sienten nostalgia de una noche en los fríos mares del sur del mundo.

Carlos Yanca, un cocinero de excepcional talento culinario, continuó navegando en este barco mágico por varios años, en estos últimos, casi solitariamente. Otros proyectos alejaron a Paillard, Callemand y Lepe. Sin embargo, en medio del océano, nuevos aires soplan para este navío, un nuevo rumbo comienza junto a una conocida familia del balneario, quienes han asumido el control de la nave, hecho que ha revitalizado al restaurante más pintoresco de la zona, transformándolo en una verdadera ?picada? para quienes visitan y disfrutan del descanso en sus playas.

"El Barco Rojo", camino a su centenario, es un lugar bohemio lleno de retazos del naufragio, ojos de buey, vigas y entablonados, mesas con velas y una carta manuscrita.



Portadas El Observador


 
 

Casa Matriz
La Concepción 277. Casilla 1 - D.
Quillota, V Región, Chile.