EL Observador

12:02 hrs. Miércoles 12 de marzo de 2014 Lida Fuentes Viveros

Una mirada al mejoramiento genético de variedades vegetales en Chile

Lida Fuentes Viveros / Bioquímica - Investigadora CREAS

En Chile los principales cultivos transgénicos desarrollados durante el 2011 fueron maíz (80 %), soya (7 %) y raps (12%), concentrados en la zona central de Chile. Ahora bien, si el consumo de transgénicos en Chile no está permitido, ¿por qué existen cultivos de este tipo? La respuesta es que Chile es un exportador de semillas transgénicas. El principal problema de estos cultivos es su capacidad para soportar altas concentraciones de compuestos químicos y son estos los que terminan siendo tóxicos para el ser humano y el medio ambiente. Otro problema es el cruzamiento de estas variedades con especies similares. Por otro lado, la presencia de polen transgénico en la miel chilena ha limitado su exportación a Europa.

Ahora bien, si la transgenia es tan controversial, ¿existen otras alternativas tecnológicas para obtener cultivos mejorados en nuestro país? Hasta hace un par de años, la mayor parte del fitomejoramiento en Chile se realizaba de la manera clásica, buscando semillas de mejor calidad a través de cruzamiento y selección a largo plazo. Una alternativa para acelerar la obtención de nuevas variedades agrícolas es el mejoramiento asistido por "marcadores moleculares". Esto es buscando secuencias a nivel del DNA que estén relacionadas a una característica de interés en las primeras etapas del desarrollo de las plantas. Una vez obtenidas las plantas que poseen estas características, éstas son multiplicadas en forma vegetativa, es decir a partir de algunos brotes se obtienen muchas plantas de la nueva variedad en un corto tiempo. La ventaja de estas variedades creadas en nuestro país es que están adaptadas a nuestras condiciones de cultivo. Respecto a cultivos de interés para Quillota, existen grupos de investigación centrados en obtener nuevas variedades de porotos, tomates y papas, siendo en estas dos últimas variedades donde se está comenzando a aplicar el mejoramiento asistido por técnicas más avanzadas. En cuanto a las variedades de portainjerto de palta, la mayoría de las que se comercializan proviene del extranjero.

En muchos países, incluido Chile, se está reemplazando la controversial "transgenia" por la "cisgenia". La ventaja de esta última es que no contempla la inserción de ADN de una especie a otra diferente; sino el potenciamiento de los genes ya presentes en una especie, disminuyendo así las probabilidades de contaminación genética entre plantas de especies distintas.

Los científicos dedicados a la biotecnología vegetal no son "Frankenstein antiecológicos", como algunos suponen, por el contrario, muchos trabajamos en la valoración de la flora nativa, además del desarrollo "sustentable" del país.



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