EL Observador

18:30 hrs. Miércoles 12 de febrero de 2014 Héctor Nordetti C.

Campamentos, colonias de verano y voluntariado

A propósito de que estamos en pleno verano y que son muchas las iniciativas tendientes a generar recreación para los niños de la región, quiero hacer una reflexión al respecto, ya que también son muchos los actores que están interesados en ello, partiendo por los municipios, el Ministerio de Educación, Junaeb, corporaciones, empresas y universidades, entre otros.

Antiguamente esta propuesta era muy fácil de cumplir, bastaba con una buena piscina y una carpa y listo. De hecho, las expectativas de los niños y de las familias tampoco iban mucho más allá. Hoy nos encontramos en un escenario muy diferente, marcado por las preferencias de los niños y muchas veces nos sorprendemos con que son muchos los padres que quieren que sus hijos tengan una experiencia lejos de los computadores, los celulares y los televisores, pero si los niños no quieren, ellos no les orientan positivamente respecto de la importancia de esta vivencia al aire libre, en contacto con la naturaleza y con otros. Muchos padres aceptan que sus hijos no tengan confianza y fe en lo que ellos les proponen como una buena experiencia y es así como niños muy menores son los que toman las decisiones, aunque los padres sepan que no es lo mejor para su futuro.

Hoy hemos incorporado una serie de innovaciones, acordes con los tiempos que corren, para asegurar que los niños puedan tener una oportunidad genuina de descubrir nuevos talentos en ellos. Es así como hemos incorporado el surf, el kayak, el avistamiento de aves, el buceo, y otras actividades como nuevos talleres de recreación y de indagación para ellos.

Esta situación nos sorprende por cuanto las generaciones anteriores fuimos formados siempre desde una mirada más adulta y es así como ya nos estamos topando con niños y adolescentes que no aceptan que se les impongan límites y se acostumbran a hacer lo que quieren, sin embargo, después cuando necesitamos ponerles límites ya es muy tarde.

La experiencia nos confirma que invariablemente los niños que son guiados por sus padres, orientados y sistematizados en su toma de compromisos y cumplimiento de ellos, resultan ser excelentes jóvenes, motivados y entusiastas por las cosas simples.

Hacemos un llamado a aprovechar estos espacios de recreación, sin teléfonos, ni pantallas, para que los niños vuelvan a sentir la importancia de los juegos comunitarios, de la competencia sana, de conocer la naturaleza, de descubrir otros talentos y la importancia del deporte y los paseos. Los padres y la familia tenemos la enorme responsabilidad de que los niños valoren este tipo de vivencias.

Finalmente, quisiera destacar y agradecer la gran cantidad de jóvenes que participan como voluntarios o colaboradores en este tipo de iniciativas, justamente acompañando a los niños y niñas a redescubrirse como personas.



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