EL Observador

19:33 hrs. Lunes 13 de enero de 2014 Jaime Auger Saavedra

Paltas contaminadas desde Perú

Jaime Auger Saavedra / Profesor Titular Facultad de Ciencias Agronómicas Universidad de Chile

La agricultura es una de las principales industrias del país, en torno a la cual viven y se desarrollan millones de chilenos. Para que sea sustentable en el largo plazo, las autoridades deben actuar oportunamente, centrando esfuerzos en proteger nuestro patrimonio fitosanitario y previniendo el ingreso de enfermedades y plagas no presentes en nuestro territorio.

Sin embargo, en el último tiempo han ingresado plagas y enfermedades cuarentenarias, que han puesto en jaque nuestra sanidad vegetal afectando seriamente a nuestra agricultura y a la proyección de Chile como potencia agroalimentaria. Ese ha sido el caso, por ejemplo, de la Lobesia botrana, plaga que afecta a la uva de mesa y vinífera y potencialmente a otras especies frutales; de la Pseudomonas syringae pv. actinidiae (Psa), bacteria de alto potencial destructivo que afecta al cultivo del kiwi, ingresado a Chile en 2011, y de la pudrición morena de los frutales de carozo causada por el hongo Monilinia frutícola.

Hace pocos días el SAG dictó una resolución de la máxima gravedad. Autorizó el ingreso masivo e indiscriminado de paltas desde Perú, pese a que estas hospedan dos enfermedades cuarentenarias capaces de destruir huertos de paltas, papas, tomates y otros cultivos: el Sunblotch (ASBVd) y el Potato spindle tuber viroid (PSTVd).

Múltiples estudios científicos, nacionales y extranjeros, demuestran que dichas enfermedades causan pérdidas superiores al 80%. Ello significará graves pérdidas para los agricultores afectados y un perjuicio incalculable para nuestro patrimonio fitosanitario.

El SAG está consciente de que las paltas provenientes desde Perú están contaminadas con ambas enfermedades y que es su obligación evitar su transmisión al territorio nacional. Sin embargo, para intentar evitar su propagación a los cultivos nacionales adoptó una medida ineficiente y carente de todo sentido y fundamento: prohibió el uso de los cuescos (semillas) de paltas para generar nuevos árboles, como comúnmente lo hacen muchos consumidores relacionados o no al sector agrícola, quienes ciertamente desconocen la gravedad del problema.

Es evidente y previsible que dicha medida será totalmente ineficiente y no impedirá el contagio del Sunblotch y del PSTVd a los huertos chilenos. En el mejor de los casos, bastará el descuido de algún ciudadano para que se inicie la cadena imparable de contagio como lo demuestra la experiencia internacional.

Hace algunos días la Universidad de Chile organizó un simposio multidisciplinario donde se analizó esta situación. La conclusión unánime de los expertos fue rechazar la decisión del SAG, la cual parece más bien fundada en razones políticas que técnicas. Además, se concluyó que Chile debe exigir que solo ingresen paltas peruanas desde huertos certificados como libres de Sunblotch y de PSTVd, como ocurre en países que sí han enfrentado este problema.

Esta decisión del SAG claramente afecta nuestro patrimonio fitosanitario cuya proyección comercial tiene un enorme valor. Los recientes acuerdos de libre comercio suscritos con Japón y Corea del Sur (mercado potencial de 7 billones de dólares de producto interno bruto, con una población de 180 millones de personas) permiten el ingreso de nuestra fruta con arancel cero debido a la inocuidad de nuestra agricultura. No podemos arriesgar nuestro enorme potencial agrícola para permitir el ingreso de paltas contaminadas que apenas representan el 1% del consumo nacional de esa fruta.

Sería esperable que las autoridades apliquen las medidas de prevención que siendo lo menos gravosas posible, prevengan efectivamente el ingreso de enfermedades cuarentenarias al país. Más aún en casos como el del Sunblotch y del PSTVd, donde el SAG cuenta con evidencia irrefutable de que las enfermedades se propagarán a Chile si no se adoptan las medidas técnicas apropiadas. Así se permite y exige en los tratados internacionales suscritos por Chile, que persiguen y promueven el comercio internacional libre, pero también seguro.



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