EL Observador

14:29 hrs. Viernes 03 de enero de 2014 Paola Ríos Gozalvo

El lado B del amor animal

Hoy en día y gracias a Dios, los animales prestan un servicio de incalculable valor en el área de la salud. Por ejemplo, hay perros entrenados que concurren a los hospitales para ayudar a diversos tratamientos, sobretodo de niños y ancianos.

En el caso de las personas de la tercera edad, los perros les aportan seguridad y tranquilidad. Asimismo, muchos sicólogos recomiendan a quienes padecen depresiones agudas o recurrentes, tener perros porque son muy demostrativos en cuanto a cariño y a la necesidad de tener a otro, entonces la persona se siente querida y a la vez estimulada para entregar amor y preocupación, porque establece un vínculo afectivo con ese ser. Este hecho de darle un sentido a la vida ayuda a aplacar la sensación de tristeza y soledad. Sin embargo, es importante tener presente que tener una mascota -que en cierto sentido pasa a ser como un hijo- requiere todos los cuidados profesionales, puesto que su eventual pérdida puede acentuar el estado depresivo.

Para el tratamiento de niños enfermos de cáncer son una excelente alternativa, ya que, al igual que en los casos mencionados, ayudan a subir el ánimo y son capaces de detectar si el menor sufre dolor y avisar a los padres o encargados. Por otra parte, en casos de pequeños con autismo o síndrome de Down, la presencia de un perro los incentiva a desarrollar habilidades sociales y comunicacionales.

Pero no solo los perros son un aporte a la salud de las personas. En el caso de los gatos, se ha comprobado que su ronronear baja los niveles de stress hasta en un 40%. La misma acción ayuda a prevenir los abortos en mujeres embarazadas hasta en un 20%, teniendo presente por supuesto que el animal debe tener sus vacunas al día, estar desparasitado y cepillado para evitar toxoplasmosis.

Lo mismo ocurre en el caso de quienes tienen pajaritos, que con su canto contribuyen a provocar un estado de relajación.

En cuanto a la hipoterapia, sus beneficios son múltiples. Además de reforzar la autoconfianza y el apego, montar un caballo también contribuye a estimular el sistema nervioso central, el equilibrio y la motricidad, entre otros.

A la luz de mi experiencia, creo que tener y cuidar a una mascota como corresponde y en general el amor hacia los animales, denota a personas confiables, comprometidas, generosas de corazón, con una grandeza de alma comparable sólo a la fidelidad que nos entregan ellos, que además de brindarnos compañía y lealtad, nos ayudan a cuidar lo más preciado del hombre: nuestra salud.



Portadas El Observador


 
 

Casa Matriz
La Concepción 277. Casilla 1 - D.
Quillota, V Región, Chile.