EL Observador

12:07 hrs. Viernes 20 de diciembre de 2013 Eduardo Gratacós Naranjo

Los ideales de Mandela en la agricultura local

Eduardo Gratacós Naranjo / Director Centro Regional de Innovación Hortofrutícola de Valparaíso, Ceres

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El mundo entero mira con recogimiento la partida del Premio Nobel de la Paz 1993, Nelson Mandela, rescatando sus innumerables valores como líder y padre espiritual de los sudafricanos y su lucha pacífica contra la opresión y el racismo, buscando una negociación con la minoría blanca que gobernaba el país, para demostrar que la convivencia entre ambos grupos era posible, necesaria y una utopía que podía convertirse en realidad.

¿Cuál es el gran legado de Mandela? Este hombre, de los más admirables de los últimos tiempos, pensó en un ideal de sociedad, inclusivo y considerando a las generaciones futuras, creyó firmemente en eso y no descansó hasta conseguirlo. Demostró que con pasión, tolerancia, dignidad, determinación, solidaridad y justicia, los cambios son posibles.

Si pensamos en nuestra realidad regional hoy, veremos cuán necesarios son cada uno de estos valores para construir la sociedad que queremos. Sabemos que en Valparaíso existen enormes capacidades que pueden ser articuladas para desarrollar la agricultura. Necesitamos determinación y solidaridad basada en el bien común, para ir innovando con la mirada puesta en el territorio y su gente, creando una visión conjunta para que tengamos territorios rurales llenos de vida, donde la producción de frutas, hortalizas, flores, granos, praderas y animales, en todos sus niveles, coexistan junto a la conservación de los oficios locales y de las áreas naturales, con un desarrollo armónico del paisaje que habitamos para que los jóvenes puedan quedarse en sus pueblos y no deban migrar a las ciudades o a la minería por falta de posibilidades.

¿Cuál es nuestro ideal en agricultura? Soñamos con una región que desarrolle una agricultura con mayor diversidad, avanzando paulatinamente hacia el no uso de agroquímicos, resguardando el suelo como un lugar de vida, con una buena planificación del recurso hídrico de acuerdo a la disponibilidad territorial, produciendo alimentos sanos y de calidad para una buena dieta mediterránea, con un uso sostenible de sus territorios que permita el autoabastecimiento de la población rural y la comercialización de los excedentes, donde se ponga en valor y se mejore la calidad de la vida rural, brindando mayores oportunidades. Debemos enfocarnos en el fortalecimiento de nuestra agricultura, mejorando su competitividad y sustentabilidad y dándole mayor valor a la vida rural. Este es nuestro sueño.

Mandela debió enfrentar la adversidad y le demostró al mundo entero que se pueden alcanzar ideales comunes, con voluntad y pensando en el bien común, por muy difícil que sea el desafío.



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