EL Observador

19:44 hrs. Martes 26 de noviembre de 2013 María Felisa Terraza

Fiestas de fin de año: ¿ser o tener?

El año ya se nos fue y así de rápido. Esa es la sensación que expresa la mayoría de las personas con las que converso a diario. "¿Ya estamos en noviembre y luego viene la Navidad" y nos angustiamos al pensar en los regalos y en qué vamos a hacer, si nos alcanzará la plata para todo lo que deseamos.

Es cierto, estamos bombardeados por la publicidad que nos muestran personas felices comprando o recibiendo tal o cual artefacto u otro bien de consumo y entonces nos preocupamos de tener eso, comprar aquello, regalar algo, pensando que la felicidad consiste en tener. El tener es rápido de alcanzar, que un préstamo, un crédito, que si saco de los ahorros? pero el tener puede terminar inesperadamente, es pasajero y no siempre trae la felicidad que pretendemos.

Cierto que hay metas en la vida en que tener es indispensable, por ejemplo un techo seguro, el sueño de la casa propia, o darle una buena educación a los hijos, que tengan un oficio o profesión, tener asegurada la vejez con una pensión digna que nos permita envejecer dignamente, son fines que debieran preocuparnos desde que ingresamos al mundo laboral y obtenemos una renta.

Por otra parte sabemos que es propio de los seres humanos en todas las culturas, la idea de tener para sentirse superiores a otros, sin embargo en el devenir de nuestras vidas a veces se confunden los deseos con las necesidades y el placer con la felicidad, es así como se confunde la felicidad con la cantidad y calidad de bienes de consumo que tenemos en comparación con los vecinos o con otros, y estos deseos son aprovechados y satisfechos por el sistema consumista.

En estas fechas salir al supermercado, solo a comprar los víveres del mes o de la semana, constituye un ejercicio frustrante y agotador, desde la puerta, visual y acústicamente se nos ?invita? a comprar las ofertas para la Navidad, prendemos la radio o la tele y continúa la misma propaganda, por lo que para muchos la llegada de las fiestas de fin de año se transforma en un calvario.

Por eso es que los invito a reflexionar sobre este tema, el tener es fácil, rápido, pasajero, pero no debemos olvidar que el ser, que nos lleva toda la vida conseguirlo, no se acaba ni se pierde y eso es una necesidad que debería ser primordial en nuestro quehacer, y deberíamos transmitirla a nuestros hijos.

Ser un buen padre o madre, ser un buen vecino, ser un trabajador, o en cualquier ámbito en que uno de desempeñe, ser honesto, dedicado, en definitiva ser una buena persona, porque cuando somos, somos más felices que cuando tenemos, y nuestros descendientes nos recordarán como lo que fuimos, no por lo que tuvimos.



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