EL Observador

11:46 hrs. Viernes 21 de octubre de 2011 Marcelo Hoyos

Educación y capacitación: la clave para combatir el hanta

Marcelo Hoyos / Gerente de Negocios de Higiene Ambiental de Basf

La plaga de ratones es un problema que afecta a miles de chilenos, sobre todo los habitantes del sur. Además de los enormes problemas sanitarios que traen los roedores - son transmisores de más de 35 enfermedades, entre las que destacan el hantavirus, salmonelosis, leptospirosis y triquinosis- pueden causar otro tipo de molestia a la población; destruyen caños de PVC y cables, lo que puede provocar cortocircuitos e incendios.
En las zonas rurales pueden generar problemas en los cultivos, ya que se alimentan de semillas de trigo y maíz entre otros, generando podredumbre de los productos y pérdida económica.

¿Cómo podemos combatir las plaga de ratones? ¿Qué debemos hacer para disminuir los números de contagio de Hanta?

Primero que todo hay que señalar que el mejor amigo de los roedores es nuestra misma ignorancia, por ello es fundamental educar y capacitar a la población, para así poder implementar un verdadero programa de control, basado en estrategias claras e integrales que permitan hacer frente a los roedores.

La batalla contra ellos siempre es desigual, porque vivimos y trabajamos en su ambiente, tienen hábitos nocturnos y en la mayoría de los casos vemos los daños, pisadas, roeduras y difícilmente los observamos merodeando nuestras viviendas o galpones. Conocer sobre las enfermedades que pueden transmitir y cómo proteger a nuestras familias en zonas endémicas de hanta nos obliga a tener una exigencia mayor en la vigilancia.

Como medidas culturales podemos mencionar que se deben cerrar todas las aberturas en techos, ventanas, paredes o puertas que superen los 4 a 7 cm de diámetro. Si se sospecha presencia de roedores colilargos o de campo en el interior de la vivienda o depósito, no barrer ni levantar polvo. Ingresar al lugar con mascarilla, lentes de seguridad y guantes. Desinfectar con agua y cloro, rociando sobre lugares con excrementos u orina. Abrir las ventanas para que entre luz y retirarse por varias horas hasta que el desinfectante haga efecto.

Si observa roedores muertos, no los toque, mójelos con agua con cloro. Luego de 24 horas se pueden recoger con guantes e introducirlo en doble bolsa de polietileno, para enterralos o quemarlos en un lugar apartado.

En estas fechas, cuando aumentan los números de contagiados por hanta, bajar el riesgo de infección debe ser el objetivo en común de toda la comunidad. Para nosotros capacitar, informar y aprender de las estrategias de prevención es fundamental. Las acciones deben apuntar a reducir justamente los factores de riesgo para poder convivir con una población mínima de roedores de campo sin que haya casos positivos.



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