En estos días ha causado mucha polémica la adulteración de la muestra de alcoholemia del conocido cantante tropical Leo Rey, lo que lamentablemente, lo quieran o no las autoridades, daña la imagen pública que tiene el Hospital Mario Sánchez de La Calera.
El cambio de la sangre por parte de una funcionaria fan del artista tropical dejó que se vieran una serie de negligencias en este centro asistencial, que el amiguismo prima y que cualquier persona puede amablemente pedir a algún trabajador que cambie la muestra.
Pero esta situación dejó muy bien parado el trabajo periodístico del diario “El Observador”, ya que oportunamente se informó acerca de esta situación lamentable, que afectó a tres funcionarios del citado recinto.
Los medios nacionales de inmediato hicieron eco de la fuerte denuncia que nuestro medio dio a conocer a la opinión pública, investigando a fondo esta situación y “golpeando” fuertemente a los diarios locales y regionales.
Después de publicar la noticia en papel y un extracto en la página web, algunos colegas, aprovechándose del trabajo de los demás, tomaron la noticia y sin asco se apropiaron de la misma, llevándose los créditos sin siquiera moverse del escritorio.
Esa situación molestó mucho al equipo, pero algunos medios nacionales respetando el trabajo y conociendo la autoría de la noticia, citaron a nuestro diario como el legítimo creador de esta noticia.
Fue muy satisfactorio que medios de circulación nacional rescataran el trabajo del equipo, pero es lamentable que profesionales que supuestamente tienen una ética de trabajo se aprovechen del trabajo de otros, con el único afán de figurar.
Incluso un holding de medios intentó de todas formas mantener la autoría de la nota, pero sin percatarse que tenía gruesos errores en la información y cero conocimiento de la zona, diciendo que el afamado cantante luego del accidente fue llevado al retén de Nogales, siendo que el choque fue en La Calera.
Pero esta situación no pasa de lo anecdótico y muestra una parte del periodismo que no creía que existía, pero que se manifestó de la peor forma, tratando de engañar al público haciendo pasar un trabajo ajeno como si le perteneciera.
Finalmente la verdad prevalece y los periodistas serios se dieron cuenta que el trabajo fue nuestro, que la burda copia no sirve y que nuestro medio, como es costumbre, dio un nuevo golpe periodístico a nivel nacional.
Publico el: 30/07/2010 19:03
Es antiético adueñarse del trabajo ajeno







